El juego y la discapacidad
El juego como herramienta educativa:
Entendiendo el juego desde una doble vertiente, donde tenemos en cuenta el aprendizaje y la comunicación, este puede ser una herramienta muy válida para la estimulación del desarrollo de los niños con algún tipo de discapacidad, tanto desde el punto de vista psicomotor como desde el comunicativo y el afectivo social.
El juego se caracteriza por una serie de aspectos que se sintetizan de la siguiente forma:
•El juego es una actividad placentera, fuente de gozo. Ya no solo implica placer sino que fomenta y desarrolla la capacidad de goce del niño.
•El juego es una actividad espontánea, voluntaria y libremente elegida, es decir, no admite imposiciones externas ya que el niño debe sentirse libre para actuar como quiera al ser una actividad espontánea.
•El juego es una finalidad sin fin, sus motivaciones son intrínsecas.
•Es acción e implica participación activa.
•El juego guarda relación con lo que no es juego. Está ligado a planos como el de la creatividad, la solución de problemas, el desarrollo del lenguaje y a otros fenómenos cognitivos y sociales.
•El juego es autoexpresión, en el que el niño va descubriendo su mundo interior y exterior.
•El juego permite a afirmación de la personalidad del niño.
•El juego requiere un gran esfuerzo, ya que el niño emplea grandes cantidades de energía.
•El juego es una actividad creadora.
•El juego es un lenguaje de símbolos, es pura representación.
•El niño cuando juega se encuentra en un espacio especial.
Beneficios del juego en niños con discapacidad.
Entendemos que todos los niños con discapacidad no son iguales, por lo tanto, cada uno tiene unas características fundamentales propias que deben ser atendidas.
Si tenemos en cuenta, en primer lugar, los aspectos cognitivos, cabe decir que el juego desarrolla los procesos psicológicos tanto básicos como superiores, tales como la atención, la memoria y la percepción, además de otros como la capacidad de síntesis, la asociación, la abstracción, el simbolismo, la planificación y la resolución de problemas, entre otras.
En relación con el área motora, el juego proporciona posibilidades de movimiento, manipulación y exploración del entorno, además de facilitar la coordinación dinámica general. Su relación con el área cognitiva es muy importante, ya que ayuda a construir el aprendizaje del alumno.
En lo relativo al área afectivo-emocional, el juego proporciona estrategias para adquirir un mejor autoconcepto y una mayor aceptación de las necesidades de los demás.
Además de todo ello, permite manejar una serie de normas propias de un grupo que facilita la inserción social del alumno.
Para el desarrollo del área Comunicativo Lingüística, el juego proporciona un marco dónde se fomenta la intención comunicativa, además del manejo de un código Lingüístico útil y funcional. El niño actúa y esta acción fomenta la adquisición comprensiva y expresiva del lenguaje.
En el área social, el juego tiene un papel fundamental destacando las relaciones que se producen en los juegos cooperativos. En la interacción lúdica, el niño aprende además unas normas de carácter social que le ayudan a comprender la sociedad en la que viven.
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